No es ético obligar a una embarazada a someterse a un tratamiento

Obligan a una embarazada a someterse a un tratamiento.

Recientemente hemos tenido noticia de una embarazada a la que un juez ha obligado a someterse a un tratamiento médico.

En otros países ha sucedido lo mismo recientemente, por lo que el Comité de Ética de la Sociedad Americana de Ginecología, ha emitido un comunicado que ayude a los médicos a tomar decisiones cuando una gestante rechace el tratamiento sugerido por el ginecólogo.

No es ético obligar a una embarazada a someterse a un tratamiento

La intención del médico de proteger la salud de la madre y el bebé, debe ir acompañada de la obligación ética de respetar la autonomía de la madre y su derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

El Comité de Ética de la Asociación de Americana de Ginecología afirma que los doctores están obligados a respetar las decisiones de la mujer sin coacciones.

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A pesar de que el médico esté recomendando el mejor tratamiento para el bebé y la madre, el uso de la fuerza, las amenazas, o la culpa, son discriminatorias y suponen un obstáculo en la relación médico-paciente. En esencia, se trata de una violación del juramento hipocrático, y los autores del comunicado recomiendan la erradicación de estas prácticas.

La mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y a aceptar o rechazar el tratamiento ofrecido. El embarazo no implica la pérdida de la autonomía de sus decisiones, y la mujer tiene que tener la seguridad de que se van a respetar sus decisiones.

En el consentimiento informado, el rechazo al tratamiento debe ser una opción. Una vez dada información veraz y completa, rechazar el tratamiento es una opción válida.

Los autores afirman que el conocimiento médico es limitado y no podemos garantizar el pronóstico de la mujer en ningún caso, por lo que el uso de la coacción es inaceptable, tanto médica como éticamente. Un médico no puede saber con certeza que la recomendación es absolutamente la mejor, e incluso si así fuera,  no puede forzar el consentimiento de la mujer.

Los autores se oponen rotundamente a la utilización de medidas legales para obligar a las mujeres a someterse a un tratamiento, que es lo que ha sucedido en España.

La señora acudió a revisión y los médicos observaron una alteración en el monitor, por lo que recomendaron una inducción del parto, que la paciente rechazó. Sin embargo, la señora aceptaba someterse a una cesárea en caso de que fuera necesario.

Los ginecólogos solicitaron apoyo judicial para obligar a la madre a someterse a la inducción, y los mossos d´Esquadra fueron a detenerla a su domicilio. La inducción es un tratamiento que dura horas, con el objetivo de que la mujer empiece con contracciones y nazca el bebé, por lo que no es un procedimiento de urgencia y no encuentro lógica a la preferencia de la inducción sobre la cesárea urgente, por lo que este caso me resulta éticamente y médicametne inaceptable.

El documento también recomienda una mejor comunicación por parte del médico, con el reconocimiento de las limitaciones personales y médicas, trabajar junto al paciente, intentando establecer una relación de confianza, sin juzgar, entendiendo las razones del paciente y recordando que el paciente ha venido a ti en busca de ayuda.

Fuente: ACOG

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Un comentario

  1. Miriam 1 año antes

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