¿Tienes grietas en el pecho? ¿Sabes cómo curarlas?

Las grietas en el pecho son una de las principales causas de abandono de la lactancia.

Las grietas y las erosiones en el pecho son muy frecuentes durante los primeros días de la lactancia, y constituyen la principal causa de abandono de la Lactancia junto con la percepción de baja producción de leche, que suele ser una percepción errónea.

Las madres que tienen grietas en el pecho suelen tener dolor al inicio de la toma.

¿A qué se deben?

Con frecuencia la causa es una posición inadecuada del bebé al pecho, aunque pueden estar causadas también por un frenillo lingual corto o anquiloglosia o por interferencias que favorezcan una mala succión, como chupetes.

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¿Cómo puedo mejorarlas?

Ante una madre con grietas, es imprescindible observar una toma y sugerir las modificaciones oportunas para favorecer un mejor posicionamiento al pecho. Dado que la causa más frecuente de las grietas es un posicionamiento incorrecto al pecho, las grietas se previenen y se tratan favoreciendo el contacto piel con piel, de modo que madre e hijo encuentren su mejor postura para mamar.

Según un estudio, el mejor método para el alivio del dolor de la grieta, es la aplicación de calor húmedo y la aplicación de leche en el pezón después de la toma. Este estudio no recomienda la aplicación de lanolina, ungüentos, aerosoles, parches de hidrogel…

Dado que el bebé suele mamar vigorosamente al inicio de la toma, si las grietas son unilaterales, puede ser útil que ésta comience por el pecho sano, de modo que cuando el bebé mame del pecho agrietado, lo haga de forma más pausada.

Si hay interferencias de tetinas y biberones, debemos retirarlas, ya que éstas favorecen una succión ineficaz.

Si el dolor durante la toma es insoportable, la extracción de leche, manualmente o mediante sacaleches, y la posterior administración de toda la leche materna extraída mediante el sistema dedo-jeringa puede ser muy útil. La lactancia diferida permite la recuperación del pecho agrietado, dado que la extracción de leche, en estos casos, suele ser menos dolorosa que la lactancia directa del bebé al pecho. En pocos días la madre sentirá el pecho menos doloroso y podrá volver a intentar el enganche del bebé al pecho. Mi experiencia es que un par de días de lactancia diferida suelen ser suficientes, y que incluso algunas madres alternando una toma directa del bebé al pecho, con una toma de leche materna extraída, notan alivio en el pecho. Recalcar, siempre que hagamos lactancia diferida, la importancia de mantener un mínimo de seis extracciones de leche para mantener la producción de leche mientras el pecho se recupera.

Algunas mujeres notan alivio usando una pezonera. Se recomiendan cuando el dolor persiste moderado-severo durante toda la toma y sólo en los casos en los que la madre nota alivio usándolas, ya que si el dolor es el mismo o incluso aumenta, no se deben usar. Su uso, además, debe ser durante el menor tiempo posible, ya que a la larga disminuyen la capacidad del bebé de extraer leche y la capacidad del pecho de producir leche, y pueden alterar el patrón de succión del bebé, pudiendo llegar a  ser incapaz de engancharse al pecho sin ellas.

La pezonera debe ser del grosor y del tamaño adecuado para adaptarse adecuadamente al pecho del bebé. Hay pezoneras gruesas, de latex, que suelen ser poco cómodas, y otras finas, de silicona, que las madres encuentran más cómodas. Las pezoneras se comercializan en distintas tallas en función del tamaño del pezón de la madre, que debe adaptarse a la pezonera sin ocupar por completo la tetina, ya que los poros que se sitúan en el extremo pueden lesionar el pezón.

Las pomadas hidratantes pueden ser útiles en los casos de erosiones, en los que el pezón se seca en exceso después de la toma o aparecen costras, aunque la eficacia de esta medida tampoco ha sido comprobada. Estarían desaconsejadas en los casos en que la grieta tiene un aspecto húmedo, ya que favorecerían la maceración de la piel, y la sobreinfección de la misma.

La madre con grietas suele estar más cómoda con el pecho al aire o usando escudos aireadores cuando está vestida, ya que en ambos casos se evita el roce del pecho con la ropa y el contacto con agentes irritantes que puede haber en la ropa o en los discos de lactancia.

Si la grieta persiste, debemos consultar nuestro caso.

Cuando la grieta persiste más de dos semanas, aproximadamente, el dolor es severo o persiste durante toda la toma o después de ésta, sospecharíamos una infección y deberíamos pedir un cultivo de leche y un exudado cutáneo. Si la grieta se debe a otros factores como un frenillo lingual corto, estaría indicada la frenotomía (los frenillos anteriores causan grietas con frecuencia).

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