Los niños que toman lactancia tienen menos infecciones

Algunas infecciones son menos frecuentes en los niños que toman lactancia.

Leía yo el otro día que amamantar no es una elección, sino una responsabilidad. Uno de los motivos es que los niños que toman lactancia tienen menos infecciones.

Muchos estudios han puesto de manifiesto los riesgos de la alimentación con leche artificial a corto y a largo plazo. En este sentido, las tasas de diarrea, infecciones respiratorias, otitis media y otras infecciones, y la mortalidad atribuible a estas enfermedades, es significativamente mayor en los niños alimentados con leche artificial que en los niños amamantados.

Los niños que toman lactancia tienen menos infeciones

Lactancia e infecciones gastrointestinales

Los niños que toman lactancia artificial tienen un aumento de la morbi y mortalidad por infecciones gastrointestinales debido a que:

  • Están expuestos a más gérmenes patógenos.
  • No recibes factores de protección a través de la leche materna.
  • Su sistema inmune es más débil.

Un estudio puso de manifiesto que los niños alimentados con leche de fórmula tienen 14 veces más de riesgo de sufrir diarrea durante el primer mes que los niños que toman lactancia materna, y entre 4  y 10 veces más riesgo entre el mes y el año de vida. Este aumento de riesgo está presente en los países desarrollados, mientras que en los países con menos desarrollo y peores condiciones higiénicas, la lactancia materna puede suponer la diferencia entre un crecmiento normal, y la malnutrición o la muerte.

 

Otitis media:

La forma en la que la lactancia materna protege frente a la otitis media no se conoce muy bien, aunque algunos estudios sugieren que la falta de irritación producida por la leche de vaca, la alimentación en posiciones más vertical y la presencia de anticuerpos y linfocitos en la leche materna, serían los responsables de este efecto.

Los niños que toman leche de fórmula tienen un riesgo relativo de sufrir otitis media en niños alimentados artificialmente respecto a los amamantados de 8,6 durante el primer mes de vida y de 3,3- 4,3 entre el mes y el año de vida.

Enfermedades respiratorias:

La incidencia de neumonía en niños es significativamente mayor si reciben leche de fórmula, tanto si proceden de entornos socio-económicos bajos como si proceden de países desarrollados.

La introducción de alimentación complementaria o de leche artificial antes de los seis meses de vida incrementa el riesgo de neumonía y de otitis media.

Según un estudio, los niños no amamantados tienen un riesgo hasta 16 veces mayor de ingreso hospitalario por neumonía que los niños amamantados, e incluso de muerte secundaria a neumonía.

Lactancia e infecciones del tracto urinario:

Los niños que no toman lactancia tienen infecciones urinarias con más frecuencia que los niños que toman lactancia materna. La protección de los niños amamantados persistía después del destete.

La madre transmite anticuerpos, lactoferrina y oligosacáridos al niño a través de la leche materna que disminuyen la incidencia de infeciones urinarias. Además, en el intestino de los niños amamantados, hay menos gérmenes patógenos.

 

Sepsis y meningitis:

La sepsis neonatal y la meningitis son enfermedades asociadas a complicaciones graves y altas tasas de mortalidad. Los niños alimentados con leche artificial tienen hasta un 20% más de riesgo que los alimentados con leche materna. En el caso de los niños ingresados en unidades de cuidados intensivos y los de países en vías de desarrollados, el riesgo es incluso mayor.

 

Si quieres más información, puedes consultar esta página.

 

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