Despedida del parto: la Cerrada

Era mi tercer parto.
Yo ya estoy acostumbrada a los cambios físicos del embarazo y del parto, pero qué olvidada está la mente en estas etapas de la vida.
 Despedida del parto: la cerrada
Mis matronas fueron Choni Gómez y Malena Sánchez. Mi marido también participó en el parto, pero ahora no viene al caso. Unas semanas después del parto, me hicieron un ritual que me encantó, y creo que todas las mujeres deberían hacer. Es un ritual hecho por mujeres, en este caso, pero creo que también puede ser compartido por la pareja. La esencia del ritual es despedirse del embarazo, reflexionar sobre el parto y asumir los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer. Agradecer a la mujer el fruto de su cuerpo.

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Lo que me hicieron a mí fue, en primer lugar, envolver mi cuerpo a nivel de las articulaciones, dándoles un poquito de presión, para ser consciente de los cambios físicos, para recordar las sensaciones del embarazo. Después, me prepararon una sauna. Me senté en la silla de partos y pusieron bajo ella una cazuela con una infusión de hierbas. Entonces me cubrieron con toallas, de modo que quedé como en una sauna individual. La fuente de calor era inferior, por lo que inicialmente sientes calor en los genitales, para posteriormente repartirse uniformemente por todo el cuerpo. Apagaron la luz del baño y encendieron una vela, por lo que, si se colaba algo de luz por entre las toallas, era tenue, agradable, muy débil.
Me quedé entonces sin estímulos, mi mente y mi cuerpo se relajaron, para no pensar nada, y para pensar en cómo había sido el parto, explorar mis sentimientos. Un pensamiento me llevó al otro, libremente. Hasta que decidí salir. Fue una bonita experiencia.
La sensación que recuerdo después fue de agradecimiento a mi marido, por cómo me acompañó en mis decisiones, por cómo supo actuar, por su instinto. Los hombres también tienen instinto.

La pareja también puede cuidar el cuerpo de la madre y agradecerle el esfuerzo de la gestación y el parto del hijo de ambos. Me gustaría que mi marido me diese un masaje por cada centímetro de piel.Mi cuerpo se recuperó estupendamente después del parto, por lo que no tenía dolor, sino un acúmulo de sensaciones sorprendentes.Hablando con una amiga que tenía muchas emociones contradictorias y dolorosas, pensé que tal vez podría repetirse en voz alta mientras su marido la mima:

  • El útero duele. Tal vez no esté igual ni en la misma posición que antes del embarazo, pero le doy las gracias por haber alojado a mi bebé.
  • Mi vagina se tensa, pero es el camino que recorrió mi hija.
  • La episiotomía duele, pero le doy las gracias a mi vulva por mi parto.
  • Mi pecho gotea, pero le doy las gracias por permitirme amamantar a mi hijo.
 
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2 Comentarios

  1. CRECERATULADO 6 años antes
  2. Anónimo 6 años antes

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