Emociones por un nacimiento: Puerperio compartido

Hace casi un mes que nació mi primer sobrino.
Podíamos haber vivido el embarazo de forma más serena, pero una diabetes gestacional, una hipertensión en la arteria uterina en otras ocasiones, junto con informaciones sobre un crecimiento del bebé menor del esperado, han complicado un poco las cosas.
A pesar de mi ansiedad por estas informaciones, la pareja me hacía partícipe de todo lo relativo a su embarazo, pedía y escuchaba mis consejos.Puerperio compartido

Los primeros días

El parto se desarrolló sin complicaciones y la madre empezó a amamantar su hijo precozmente. Cuando nació, hicieron 13 horas de contacto piel con piel, ni más ni menos.
Los primeros días se comportaba como un bebé dormilón, y la madre comenzó a darle leche materna en diferido para que espabilara un poco. Cuando lo hizo, se prendía al pecho con tal fuerza que lo lastimaba, a pesar de mamar aparentemente en buena postura, de modo que recurrimos a las pezoneras, junto a la lactancia diferida. Dos mastitis subclínicas se cruzaron en nuestro camino, pero conseguimos detenerlas enseguida.

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El apoyo necesita apoyo

Yo ya me notaba nerviosa la primera semana, y llegué a pensar que tenía cambios hormonales por el nacimiento. Durante la segunda semana las mastitis me sacaron de quicio. Me notaba más preocupada que ocupada, ya que no visitaba a la joven familia diario, pero tenía pensamientos obsesivos sobre su lactancia.Dudé de mi capacidad como Consultora de Lactancia, del mismo modo que las madres dudan sobre su capacidad de amamantar. Entonces lo vi claro: tenía un puerperio compartido.

Todo lo relativo a un nacimiento tan próximo te duele en el alma, quieres ayudar al máximo y tienes miedo de fallar, de entrometerte, de no llegar… tienes miedo de todo, tienes estrés, un verdadero estrés emocional.

Cuando iba a visitarlos, dudaba sobre mi capacidad para transmitir confianza a la madre, pensaba en lo técnica que soy, y sentía que tal vez no estuviera apoyando bien esta lactancia. Mi amiga Charo me animaba, el apoyo necesitaba apoyo. Le pedí que les enseñara a usar el fular elástico.
Comenté el caso con mi amigo el Dr. Emilio González, y se ofreció a ayudar en seguida. Yo ya les había hablado de su maestría, y no dudaron en contactar con él. Me sentí aliviada al saber su opinión y ver la reacción de la madre, supe que los pequeños problemas que persistían eran cuestión de tiempo.

La importancia de un entorno lactante

El sábado pasado, por la mañana, participé en  la Semana Mundial de la Lactancia organizada por Lactando en Murcia. Llegué tarde porque quería dejar mi casa medianamente ordenada por si mi cuñada necesitaba ir por cualquier cosa.

Después nos fuimos a comer un grupo de buenos amigos, todos con bebés lactantes, y pasé todo el día disfrutando al ver a la joven familia. Patricia ayudó a mi hermano a ponerse el fular elástico. Otra mamá observó con atención como mi hermano le daba a su hijo leche materna extraída mediante el sistema dedo-jeringa. Nos acompañamos, compartimos y aprendimos todos de todos. Cuando tuve a mi sobrino en brazos, noté sensaciónes vagales por mi cuerpo, de felicidad.

Me acordé de Emilio, esto debían ser cosas del vínculo.

Para mí este día ha sido una auténtica fiesta de la Lactancia.

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2 Comentarios

  1. Esther 8 años antes
  2. Anónimo 8 años antes

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